Aproximadamente el 30% de los adultos mayores que
viven independientes en sus hogares se caen al menos
una vez al año. En el 5% de estas caídas se generan
fracturas de las cuales el 15% corresponden a fracturas
de caderas.
Los cambios fisiológicos que se producen durante el
proceso de envejecimiento aumentan el riesgo de
usuario de sufrir caídas y otro tipo de accidentes. Las
estadísticas arrojan que estos son más proclives a las caídas en el dormitorio, cuarto de
baño y cocina.
Los factores de riesgo suponen amenazas para la seguridad individual, entre los que se
encuentran:
Deterioro de la movilidad. Causado por la debilidad muscular, artritis, parálisis o mala coordinación y equilibrio.
Tanto el entorno como el mismo adulto mayor deben tomar prevenciones para evitar las caídas, así se recomienda lo siguiente:
• Prevenir los factores de riesgo individuales.
• Eliminar los peligros del entorno y establecer un camino despejado dentro de la casa
y habitación.
• Cambiar lentamente de posición, especialmente al levantarse en las mañanas.
• Agarrarse del mobiliario en caso de necesidad.
• Intervenciones simples como reordenar los muebles para dejar el camino libre hacia
el baño, dormitorio o instalar una luz nocturna en ellos.
• Mantener la movilidad de las personas mediante ejercicios y dispositivos auxiliares.
• Instruir sobre la utilización adecuada de bastones, andadores y silla de ruedas.
• Evaluar la idoneidad del calzado para asegurarse que sea cómodo, antiderrapante y
firme